viernes, 30 de noviembre de 2012
Santiago de la Ribera - Campoamor
A estas alturas me quedaban por redactar dos "etapas". La primera estuvimos a punto de no hacerla porque el tiempo estaba regular tirando a mal y además llevábamos una semana de lluvias constantes, cosa complemente inusual en esta zona, con lo cual estuvimos pensando si salir y ono y al final decidimos dar una vueltecica por Cartagena.
LLegamos hasta el Faro de San Pedro y vuelta a casita, ya lloviznando cuando llegábamos por San Antón.
Fui muy aplicada y no me bajé de la bici ni durante los tramos de tráfico ni en la subida a casa, aunque cambiando y cambiando, eso si, que parecía un molino dando vueltas de tanto pedalear cuesta arriba.
Eso fue el domingo 17, ya que el domingo anterior estuvimos a punto de salir y nos quedamos vistiéndonos porque justo en ese momento empezó a chispear. Menos mal que no nos hicimos los valientes y cogimos la bicis porque el chispeo quedó durante casi todo el domingo en una manta de agua tras otra.
El domingo 24 nos dimos un paseo chulísimo por la costa. Dejamos el coche en Santiago de la Ribera y desde allí salimos, casi todo el rato por carriles bici y paseos marìtimos, hasta Campoamor. Nos hizo una mañana espléndica, de sol radiante y ni frío ni calor. Muy buen tiempo.
Lo bonito de esta rutilla es que vas viendo durante mucho tiempo el mar mientras pedaleas y en estos meses te encuentras poca gente, con lo cual vas a tus anchas.
Lo que me da mucha rabia es el doble rasero que tenemos con los carriles bici. De hecho íbamos por un paseo marítimo de la zona y nos tuvimos que bajar al carril bici porque hubo algunas protestas de quienes paseaban por allí porque les molestábamos. Lo cierto es que tenían razón porque habiendo carril bici debemos ir por él, pero andábamos por el paseo por darnos en gusto de ir viendo el mar.
Pero, pero, pero... luego viene la otra parte, te bajas a los carriles bici y en muchas ocasiones tienes que andar saliéndote de ellos porque están invadidos por gente paseando e igualmente te abroncan si le tocas el timbre o ni tan siquiera se apartan, eso por no hablar de los que llevan a los niños y los dejan correr libremente por ellos o a los perritos con la correa larga correteando.
Es una pena, porque a los ciclistas poco hábiles como yo, los carriles bici nos vienen fenomenal y es una lata no poder usarlos adecuadamente por la invasión de gente sufren.
Pero bueno, volviendo a nuestro paseo, la zona es preciosa. Las vistas de la costa espectaculares. Merece la pena el paseo y encima en las salinas de San Pedro hay nada más y nada menos que flamencos. Me hizo una ilusión tremenda verlos. Son tan bonitos, y además a la misma orilla de la carretera, todos majestuosos, con ese aspecto señorial tal relajado, moviendo sus patazas de acá para allá y metiendo la cabecica en el agua como indiferentes a todo lo que les rodea. Dan una sensación de paz y relajación. Me encantan esos bichos.
Hicimos al final 36 km.
La peor zona para mi fue la cercana a Campoamor, porque tiene muchas cuestas. Pero bueno, como mi entrenador me deja bajarme....
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